Alejandra Jáidar, la primera física de México

Crédito: Estelí Meza

Alejandra Jáidar fue la primera física en México. Una semana después que Jáidar, su gran amiga de la juventud, María Ortiz Salazar, también se tituló de la misma carrera, ya en 1961 y con veintitrés años de edad. Pasaron dieciocho años para que ambas pudieran ser consideradas las primeras físicos mexicanas, según se comenta, esto no le hizo mucha gracia a Alejandra pues ella era física y quería que su título lo indicara tal cual.

Como puede esperarse de alguien con espíritu pionero, se le describe como un verdadero vendaval, trayendo detrás de ella su influencia y un aire de cambio. Como la mayor de cuatro hermanos, fue la primera en comenzar con sus estudios universitarios, a pesar de las protestas de su padre, y con el tiempo el resto de los hermanos la siguió.

Su primer trabajo fue de coordinadora de los laboratorios de física de la Facultad de Ciencias de la UNAM, donde realizó sus estudios universitarios, y donde después enseñaría a nivel licenciatura. Con el tiempo se incorporaría al Instituto de Física como investigadora, y en 1985 como jefa del Departamento de Física Experimental.

Desde el momento en que se tituló, Alejandra no dejó de instruirse en los avances de la ciencia e intentó siempre buscar la manera de impulsarlos desde su trinchera. Junto con su esposo, Edmundo de Alba, realizó estancias en el Laboratorio Chadwick de Liverpool, Inglaterra, y en la Universidad de Maryland, Estados Unidos, para continuar con su investigación en física nuclear y traer de vuelta conocimiento y técnicas a México.

En esas primeras etapas de su carrera, Alejandra demostró ser una fuerza imparable para hacer crecer la ciencia en el país. De manera informal organizaba reuniones entre investigadores y estudiantes de diferentes disciplinas y áreas de la ciencia para intercambiar conocimiento y experiencias.

Fue también durante aquella época que la UNAM recibió la generosa donación de un acelerador Van de Graaf de parte de la Universidad de Rice de Houston, Texas, facilitado por el énfasis en el desarrollo de laboratorios y de adquisición de equipo que Nabor Carrillo Flores demostró durante su tiempo como rector de la Universidad. Sin embargo, la donación e instalación del acelerador no pudo concretarse sino hasta la década de los ochenta. Aquel aparato era equipo del más alto nivel para realizar investigación de punta; sin embargo, sus setenta toneladas dificultó mucho su transporte e instalación. Ahí fue donde intervino Alejandra Jáidar, a través de Manuel Ortega, director general del Conacyt, consiguió el financiamiento necesario para construir el edificio que lo albergaría. Jáidar también consiguió que el ingeniero Gilberto Borja, presidente de la empresa Ingenieros Civiles Asociados (ICA), les prestara equipo para la edificación del inmueble. Éste no fue concluido sino hasta mediados de la década de los ochenta y, cuando esto sucedió, Alejandra aprovechó una reunión de agradecimiento para Gilberto Borja para persuadirlo una vez más de participar en la construcción de un nuevo edificio para albergar los libros de la biblioteca del nuevo Instituto de Física. El ingeniero aceptó, pero esta vez sólo con una porción del costo total; así que, con el apoyo de ICA y de diferentes instituciones, la Biblioteca Juan B. Oyarzábal fue erigida. Desafortunadamente, Alejandra no llegaría a verla.

“Siempre emprendedora y jaladora”, la llamó Guadalupe Zamarrón Garza, física y comunicadora de la ciencia, en una carta dirigida a Jáidar y expuesta en 2018 en un homenaje a su vida. Un agresivo cáncer de estómago provocó que Alejandra, que nació en 1938 y estaría cumpliendo en aquel jubileo ochenta años, no pasara de los cincuenta. En 1988, Alejandra Jáidar dejó en luto no sólo a la comunidad científica y académica, sino a un país entero que incluso hasta la fecha se beneficia de sus aportes. Y, aunque no logró ver su biblioteca construida ni el acelerador en marcha, un colega le contó que el generador Van de Graaf corría ya exitosamente una de sus primeras pruebas.

El huracán que fue Alejandra Jáidar removió tanto escombros como la obra negra que era la ciencia y su comunicación en aquel entonces, por eso intentó abarcar tanto como pudo. Un par de años antes de su muerte, en 1986, Jáidar fue cofundadora y secretaria de la Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Tecnología (Somedicyt). En honor a ella, a partir de 1992, el Premio Nacional de Divulgación de la Ciencia que se entrega cada año lleva su nombre. También en 1986, Jáidar fundó por iniciativa de Jaime García Terrés, director del Fondo de Cultura Económica, el proyecto “La ciencia desde México”, con el ambicioso objetivo de publicar un volumen semanal para comunicar —en español y de manera accesible— la ciencia que se realizaba en el país. Si bien no se logró el objetivo inicial de una publicación semanal, sí se logró que un tomo al mes viera la luz al menos hasta 1998. Con el paso del tiempo, el proyecto cambió de nombre a “La ciencia para todos” para facilitar su distribución fuera del país. Aunque Alejandra no llegó a conocerlo, representó perfectamente su labor de vida: que la ciencia estuviera al alcance de quien la buscara, no de quien se la ganara, como ella, Helia Bravo, y muchas otras científicas a través del tiempo. Quizá sea por eso que se podía encontrar a Alejandra en los debates de la Cámara de Diputados cuando se trataban temas relacionados a los derechos de las mujeres. Su hijo recuerda en una entrevista para TV UNAM que su madre decía: “Debemos evitar la mayor fuga de cerebros que ocurre hacia la cocina”. Para que nadie tenga que ganarse su lugar en lo que es suyo por derecho y vocación, para que el único requerimiento para ejercer sea curiosidad y pasión, y que una resolución inquebrantable y una voluntad contagiosa como la de Alejandra Jáidar sean motivos de celebración y no necesidades para tener estudios.

Diego Ramírez Martín del Campo

Biólogo por la Facultad de Ciencias de la UNAM. Divulgador de ciencia y apasionado de la historia y la filosofía de la ciencia.

Referencias

Evelyn C. Ayala, “Con homenaje recuerdan a Alejandra Jáidar”, Instituto de Física, Unidad de Comunicación, 2018.

Evelyn C. Ayala, “En Memoria de la primera física mexicana”, Instituto de Física, Unidad de Comunicación, 2018.

Julia Alegre Barrientos, “Alejandra Jáidar, la primera física mexicana que nunca pudo ver el proyecto de su vida terminado”, Yahoo! Noticias, 2024.

María de la Paz Ramos Lara, “Alejandra Jáidar y su contribución a la divulgación científica”, Revista Ciencia, 2008.

Vindictas Ciencia, “La primera física de México, Alejandra Jáidar”, TV UNAM, 2020.

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Publicado en: Elementos

Un comentario en “Alejandra Jáidar, la primera física de México

  1. Que ágil narrativa del autor, me bebí la publicación emocionado. Gracias por acercarme esta trascendental historia y sentirme más orgulloso de nuestras mujeres mexicanas luchadoras y sembradoras de sueños para ellas y ellos

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