¡Apaga la luz! Tus vecinos nocturnos están comiendo

En julio de 2023, el portal Naturalista reportó dieciséis avistamientos de murciélagos en la capital mexicana en lo que iba del año. La cifra había disminuído respecto a los últimos dos años: mientras que en 2021 la cifra fue de 33, en 2022 se registraron veintiún observaciones.

En 2023, el investigador del Instituto de Ecología de la UNAM —y explorador de National Geographic— Rodrigo Medellín Legorreta aseguró que la pérdida de hábitat, así como la contaminación atmosférica y lumínica, ha causado el desplazamiento de murciélagos a cuevas. Esta es la causa del descenso de avistamientos en la Ciudad de México.

El declive en las poblaciones de estos mamíferos se ha dado por distintos eventos desafortunados para los murciélagos chilangos, desde la construcción masiva de edificaciones, la instalación desmedida de luces artificiales alrededor de toda la ciudad, hasta el enorme crecimiento de la población. Es así que estos animales están enfrentando no sólo la pérdida de su hábitat, sino que lo que queda de él está siendo modificado.

De acuerdo con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), en México habitan alrededor de 140 especies de murciélagos; 38 de éstas se encuentran en alguna categoría de riesgo. En México, los murciélagos son la segunda especie más abundante dentro del grupo de mamíferos. Esto coloca a nuestro país dentro de los cinco más diversos a nivel mundial en cuanto a vecinos nocturnos.

Los murciélagos han sido utilizados como indicadores del ambiente debido a su alta diversidad y a que su sensibilidad a los estímulos los vuelve un confiable indicador de perturbaciones del cambio climático. Además, gracias a su amplia distribución, son un modelo sencillo de muestrear. Son objeto de estudio en diversas áreas científicas, incluyendo la biología, la ecología y la medicina. De esta manera, contribuyen indirectamente a la salud pública, y aportan de forma significativa al equilibrio de los ecosistemas en los que habitan. En algunos casos, son los responsables de contribuir a la polinización y dispersión de semillas, entre algunas labores más que desempeñan estos pequeños mamíferos, que casi siempre pasan desapercibidos.

Los murciélagos juegan un papel crucial en los ecosistemas, ya que controlan poblaciones de insectos. Al ser cazadores sobresalientes, devoran toneladas de ellos; algunas especies incluso llegan a consumir entre el 50 % y 150 % de su peso corporal por noche. Específicamente, regulan la población de escarabajos, chinches y mosquitos, por mencionar algunos; esta dieta no sólo les da los nutrientes que necesitan, sino que además proporciona uno de los servicios ecosistémicos con más aprovechamiento para las poblaciones humanas, en particular para el sector agrícola. Cerca de la mitad de las especies de murciélagos son insectívoras, y sus métodos de caza van desde la búsqueda de insectos entre los huecos de los árboles hasta la captura de organismos en el aire. Con apoyo de su capacidad de ecolocación, los murciélagos son capaces de cambiar la composición de su dieta en función de la disponibilidad de su presa. Los murciélagos insectívoros son casi el 70 % de las especies que podemos encontrar en México y, dentro de éstos, 79 especies son consideradas insectívoras aéreas, llamadas así debido a que captan a su presa en el aire.

Por ello, la contaminación lumínica es un problema urgente, pues va en aumento. Algunos estudios sugieren que este tipo de contaminación aumentó, de forma anual, 9.6 % entre 2001 y 2013 en todo el mundo.

Cuando hablamos de contaminación lumínica nos referimos al flujo luminoso que proviene de fuentes artificiales de luz, tales como los autos, los anuncios o los faros de las calles. Este flujo de luz es la causa del aumento del brillo en el cielo nocturno, el mismo que hace imposible ver las estrellas, debido a la dispersión inapropiada de la luz. Esto significa que parte de la luz se pierde al dispersarse hacia arriba y hacia los lados en lugar de dirigirse hacia donde es necesaria. Aunque hoy en día podemos encontrar luz artificial en todas partes, es un problema en zonas urbanas e industriales debido a sus grados de urbanización.

La contaminación lumínica afecta la vida diaria de más de una especie. La luz natural es de gran importancia en el óptimo funcionamiento del cuerpo y la regulación de los procesos biológicos, tales como la búsqueda de alimento, la comunicación y la reproducción. Es así que la exposición a la luz durante la noche puede alterar los ciclos circadianos de los murciélagos, afectando sus patrones de actividad y descanso. Esto puede reducir el éxito a la hora de buscar alimento y localizarlo, así como afectar su supervivencia y reproducción.

En 2012, la revista Animal Conservation señaló que, en tanto que la contaminación lumínica puede generar un “ruido” adicional que afecta la precisión de su ecolocación, los murciélagos comenzaban a tener problemas para orientarse, resultando en colisiones contra edificios, estructuras en las calles o incluso autos iluminados. Por otra parte, la iluminación artificial puede provocar cambios en cómo se distribuyen los insectos, ya que muchos tienden a colocarse alrededor de fuentes de luz. Esto puede llevar a una concentración de presas en áreas iluminadas, afectando la disponibilidad de alimento en otras zonas y, por ende, obligando a los murciélagos a cambiar sus hábitos alimenticios.

La cantidad y actividad de las especies de murciélagos insectívoros aéreos varía con la intensidad de urbanización; es decir, la cantidad de murciélagos en un lugar depende de cuántas casas, edificaciones o anuncios existen. Entre 2003 y 2004, Stanley Gehrt y James Chelsvig, investigadores de la Universidad estatal de Ohio y de la Universidad de Illinois, registraron una mayor actividad de especies en once áreas urbanas abiertas en Chicago. Una de las razones de la mayor actividad observada en áreas urbanas es la disponibilidad de insectos, los cuales son atraídos por las lámparas a lo largo de calles y caminos iluminados. Esto sucede debido a que los murciélagos pueden utilizar dichas luces para atraer a sus presas creando un “nicho de la luz nocturna”, como lo hace el género Tadarida. Las polillas, las moscas y los mosquitos, entre otros insectos voladores, tienen fototaxis positiva, por lo que naturalmente son atraídos a la luz. Los murciélagos que se alimentan en áreas iluminadas pueden tener acceso a diferentes tipos de insectos comparado con aquellos en áreas oscuras. Esto podría llevar a un cambio en cómo forman su dieta, afectando su nutrición y salud a largo plazo.

Además, hay especies de murciélagos que se ven afectadas por la luz artificial, como el género Myotis, que parece ser sensible a la luz y evita las zonas iluminadas. La atracción de insectos hacia las luces artificiales puede aumentar la competencia entre diferentes especies de murciélagos y otros depredadores nocturnos. Esto hace que mientras las especies más adaptables a la luz puedan dominar estas áreas iluminadas, causan el desplazamiento de las menos adaptadas, alterando la dinámica local.

Debido a que los murciélagos presentan servicios ecosistémicos de suma importancia ecológica y económica en el control de plagas y el sostenimiento de sus ecosistemas, es de gran importancia poner atención a las nuevas condiciones y circunstancias ambientales que la actividad humana ha impuesto sobre ellos. Desde hace unos años el crecimiento en las ciudades ha pasado de ser algo constante a algo acelerado, donde los ecosistemas están cambiando a una velocidad alta, por lo que las poblaciones de murciélagos se han visto obligadas a desplazarse o adaptarse a las nuevas condiciones de la ciudad. Por todo lo anterior, es urgente detectar cuáles son los efectos de estas nuevas condiciones sobre las estrategias de caza de los murciélagos.

Para minimizar los impactos negativos de la iluminación artificial en los murciélagos insectívoros, se pueden implementar varias estrategias. Algunas de ellas son el diseñar e implementar iluminación amigable con la vida silvestre; utilizar luces con longitudes de onda menos atractivas para los insectos y murciélagos, como luces ámbar o rojas, y reducir la intensidad y el alcance de las luces. Otra opción sería limitar el uso de luces artificiales a las horas necesarias y apagarlas cuando es más intensa la actividad de los murciélagos. Finalmente, otra opción sería crear zonas oscuras y establecer áreas libres de iluminación artificial en corredores ecológicos y alrededor de hábitats críticos para los murciélagos.

Entender y mitigar estos impactos es crucial para la conservación de estas especies y la salud de los ecosistemas donde desempeñan roles vitales. Es necesario enfatizar lo importantes e interesantes que son estos vecinos nocturnos en un mundo que sólo les ha dado mala fama.

 

Alexandra Camacho Rodríguez
Estudiante de la Facultad de Ciencias de la UNAM

Referencias

Gehrt SD, Chelsvig JE. 2004. Species-Specific patterns of bat activity in an urban landscape. Ecological Applications. 14(2): 625-635. https://doi.org/10.1890/03-5013

Gabriela Rojas, “Rodrigo Medellín, el “Batman” de México y su batalla por proteger a los murciélagos”, BBC News, 24 de Julio de 2018

Mariel Castro Mariel, “Rodrigo Medellín sobre el covid-19: ‘Matar murciélagos no va a resolver nada’”, National Geographic, 20 de abril de 2020

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