A finales de los años 70, México y Estados Unidos se dieron cuenta de la importancia del lobo en vida libre para la existencia de ecosistemas sanos, años después de que ambos gobiernos se congratularon mutuamente por su casi exterminio.
A finales de los años 70, México y Estados Unidos se dieron cuenta de la importancia del lobo en vida libre para la existencia de ecosistemas sanos, años después de que ambos gobiernos se congratularon mutuamente por su casi exterminio.