
La vida en la Tierra avanza dentro de un ciclo feroz de vientos implacables, lluvias intensas, calor abrasador y frío extremo. En algunas regiones, la tierra arde bajo temperaturas elevadas, mientras que en otras, la nieve cubre todo el paisaje impidiendo el libre desplazamiento. Para los animales, estos cambios constantes significan tener que desplazarse —por aire, agua o tierra— en busca de alimento, climas más favorables o lugares seguros donde reproducirse y sobrevivir. Durante todo el año, en distintas partes del mundo, innumerables especies emprenden viajes extraordinarios. A estos impresionantes desplazamientos los conocemos como migraciones.
En las zonas donde el invierno trae consigo un intenso frío y escasez de recursos, muchos animales migran hacia regiones más cálidas durante el otoño. Este tipo de migración es común entre especies móviles, como las aves y los mamíferos marinos.
Otra enorme razón para migrar es la búsqueda de alimento. Las reservas de comida varían según las lluvias, los ciclos de crecimiento de las plantas y la reproducción de las presas. Por ello, algunas especies se desplazan constantemente siguiendo la disponibilidad de recursos. En África, las enormes manadas de ñus y grupos de impalas se mantienen en movimiento siguiendo las lluvias que hacen brotar los pastizales de la sabana, un evento espectacular. O las ballenas grises recorren cerca de 8,000 kilómetros desde el cálido Golfo de California hasta las frías aguas de Alaska, donde pasan el verano alimentándose.
El agua también determina muchos de estos viajes. En las regiones áridas o con estaciones secas, las reservas de agua cambian de un año a otro. En junio, los elefantes africanos comienzan a migrar hacia grandes cuerpos de agua con menor riesgo de secarse durante la estación de sequía, que suele prolongarse hasta noviembre.
Las migraciones pueden estar relacionadas con la crianza. En verano, miles de caribúes viajan hacia el norte, hasta la tundra ártica, donde dan a luz a sus crías. La manada migra a través del Refugio Nacional de Vida Silvestre del Ártico en Alaska hacia Yukon y los territorios del noroeste de Canadá, recorriendo más de 2 400 kilómetros al año, ya que las plantas de la zona proporcionan a las madres el alimento necesario para producir leche nutritiva. Por su parte, los berrendos norteamericanos recorren hasta 240 kilómetros durante el invierno para hallar pastos libres de nieve y zonas con vegetación alta que protegen a sus recién nacidos de los depredadores.
Estos desplazamientos no están exentos de riesgos. Los animales deben prepararse cuidadosamente, acumulando reservas de energía y, en algunos casos, incluso reduciendo el tamaño de sus órganos internos para aligerar el cuerpo antes del viaje.
Viajar en grupo le permite a los animales cazar juntos o proporcionar una medida de seguridad; sin embargo, algunos animales viajan solos, porque prefieren no compartir el escaso alimento o, especialmente, si son pequeños, porque así tienen menor probabilidad de ser detectados por depredadores.
Las rutas migratorias están determinadas por el terreno, la disponibilidad de alimento y el clima. Calcular el momento exacto de partida es crucial: un pequeño retraso puede significar enfrentarse a condiciones adversas. Los animales tienen que prepararse bien, una vez encaminados, puede ser que viajen sin detenerse o que hagan pocas pausas para descansar.
Los depredadores son conscientes de las idas y vueltas de los animales de los que se alimentan. Siendo así, se reúnen a lo largo de las rutas de migración para tener un banquete. En estás épocas, algunos dependen de una enorme ingesta de alimento y así poder prepararse para sus propios ciclos de procreación. En el sur de África, cada año entre mayo y julio, ocurre un frenesí, pues miles de delfines se reúnen para alimentarse de bancos de sardinas que migran al norte.
Lo más asombroso es que muchas especies realizan estos viajes sin señales visibles o incluso sin experiencia previa. ¿Cómo logran orientarse? Algunos animales, como los murciélagos y las tortugas marinas, poseen una especie de brújula interna que les permite detectar el campo magnético terrestre y guiarse con él. Otros, como las hormigas y los estorninos, se orientan gracias a la posición del Sol. Y muchos más usan referencias naturales —montañas, ríos o lagos— para no perder el rumbo.
Un estudio publicado en 2004 en la revista Nature por los biólogos marinos Kenneth y Catherine Lohmann, de la Universidad de Carolina del Norte, sugiere que cuando las tortugas recién nacidas abandonan la playa y entran al mar por primera vez, utilizan el campo magnético terrestre y la dirección de las olas del océano como brújulas para guiarse mar adentro. Esta investigación propone que las tortugas adultas pueden distinguir muy pequeñas diferencias en el campo magnético en diferentes lugares y hacer las correcciones de curso apropiadas mientras aún están lejos en el mar.
En su trabajo, los Lohman y sus colegas construyeron un sistema especial de bobina magnética alrededor de una piscina que simulaba una costa. Después, se colocaron tortugas marinas verdes (Chelonia mydas) y se observó cómo ajustaban su dirección de nado al exponerlas a diversos campos magnéticos. Los hallazgos demostraron que las tortugas pueden distinguir entre los campos magnéticos que caracterizan diferentes ubicaciones geográficas. Cuando estuvieron expuestas a un campo magnético característico de una zona costera a unos 336 kilómetros al norte de su hogar, comenzaron a nadar hacía el sur. Además, respondieron a los cambios en los campos magnéticos orientándose en una dirección que las habría llevado al sitio de captura si se hubieran encontrado donde cada campo se produce naturalmente.
Otro ejemplo es lo que sucedió en 1984 en Bahía Blanca, Argentina, cuando por accidente se pescó a una tortuga boba (Caretta caretta) por los locales y fue llevada al Centro de Rehabilitación de Fauna Marina de Mar Aquarium. Después de cuatro décadas en cautiverio, la tortuga Jorge (nombre que recibió en el centro) fue transportada por la Prefectura Naval Argentina unas diez millas náuticas mar adentro. Ya que había pasado bastante tiempo en cautiverio, la doctora en Ciencias Biológicas, Mariela Dassis, observó el rastreador de Jorge para asegurarse que estaba bien y sumar información de las rutas migratorias de la especie.
Se le colocó un dispositivo satelital llamado Spot 6 en el caparazón. Tenía una antena y un sensor de conductividad y humedad que detectaba cuando estaba seco, es decir cuando Jorge descansaba en la superficie, y era ahí donde emitía una señal. Estos satélites enviaban información que permitía estimar las posiciones geográficas de Jorge y hacia dónde se dirigía. Lo más sorprendente de este caso es que aún habiendo pasado tantos años en cautiverio lejos del mar, Jorge se dirigía a su lugar de origen, viajando hacía el norte de Brasil. Por los análisis genéticos, se sabe que él era originario de Playa Do Forte, al norte de Salvador de Bahía. Se desconoce a ciencia exacta qué es lo que hace que Jorge supiera hacia dónde ir, desde un lugar en el que nunca había estado.
Hoy, como si estos viajes no fueran tan complejos, las actividades humanas interfieren con las migraciones animales. La tala de bosques elimina hábitats vitales. Los caminos, las cercas y los ductos bloquean rutas, y se estima que las colisiones con cables, torres y edificios matan a decenas de millones de aves migratorias cada año.
Pero ahora, en todo el mundo, la gente se está interesando por aprender sobre la migración animal y la ayuda ha aparecido de distintas formas. Por ejemplo, en muchas rutas migratorias se usan señalamientos para prevenir a los conductores sobre la vida silvestre, y los científicos han implementado aparatos rastreadores para hacer mapas de rutas migratorias y planear un camino seguro para los animales.
A nivel internacional, existen iniciativas que buscan garantizar que las especies migratorias puedan recorrer sus rutas con mayor seguridad. Una de ellas es la Iniciativa de Rutas de Aves Migratorias de las Américas (AFI), una alianza entre BirdLife International, la Sociedad Nacional Audubon y diversas organizaciones (incluido el Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza), que impulsa acciones de conservación a lo largo de todo el continente. Su objetivo es proteger tanto a las aves migratorias como a los hábitats cruciales que necesitan para descansar, alimentarse y reproducirse.
También destacan programas como “Lights Out”, implementados en varias ciudades de América del Norte. Estas campañas invitan a propietarios y administradores de edificios a apagar las luces no esenciales durante las temporadas de migración. Reducir la contaminación lumínica, especialmente de rascacielos y grandes complejos, ayuda a evitar que miles de aves mueran cada año al desorientarse y chocar contra las estructuras iluminadas.
Por su parte, la Convención sobre las Especies Migratorias Silvestres (CMS), un tratado intergubernamental auspiciado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, trabaja para proteger a las especies migratorias y los ecosistemas que utilizan durante sus viajes. A través de acuerdos internacionales, la CMS promueve la cooperación entre países para resguardar corredores migratorios terrestres, marinos y aéreos, reforzando así la protección de estas especies más allá de las fronteras.
Las migraciones son esenciales para la supervivencia. Gracias a ellas, los animales encuentran alimento, refugio y condiciones adecuadas para reproducirse y sobrevivir. Comprender cómo y por qué ocurren estos viajes resulta fundamental para proteger las especies y mantener el equilibrio de los ecosistemas.
Alexandra Camacho Rodríguez
Bióloga egresada de la Facultad de Ciencias de la UNAM
Referencia:
- AFI. Una simbiosis para la prosperidad (2025) https://afi.birdlife.org/ciencia/
- Holing Dwight. (2011). Incredible Journeys. Discovery Communications.
- Lohmann, K., Lohmann, C., Ehrhart, L. et al. Geomagnetic map used in sea-turtle navigation. Nature 428, 909–910 (2004). https://doi.org/10.1038/428909a
- Sonia Osorio (2005) Nueva York apaga las luces para proteger a las aves migratorias. Huella-zero.https://huella-zero.org/nueva-york-apaga-las-luces-para-proteger-a-las-aves-migratorias/#:~:text=Meredith%20Barges%2C%20presidenta%20de%20%E2%80%9CLights%20Out%20Central,temporada%20migratoria%20tiene%20beneficios%20tambi%C3%A9n%20para%20las
- WSSA (2025) Convention on the Conservation of Migratory Species of Wild Animals. UNESCO.https://www.waddensea-worldheritage.org/convention-conservation-migratory-species-wild-animals#:~:text=Signed%20in%201979%2C%20the%20Convention,migratory%20animals%20and%20their%20habitats.