El genoma de la población mexicana y la lucha por la representatividad

La esperanza de vida global ronda los 75 años, impulsada en gran medida por el uso de vacunas y antibióticos. Algunas estimaciones se atreven a decir que las tecnologías del ADN podrían extenderla hasta 20 años más. La colaboración científica en Latinoamérica permitirá acceder equitativamente a estos beneficios.

Ilustración: Víctor Solís

En una clínica en México, Rocío espera a su médico. Su corazón, aquejado por una enfermedad cardiovascular, trae consigo latidos de incertidumbre, pues su tratamiento no está funcionando como se esperaba. Lo que ella no imagina —y que su médico desconoce— es que, en sus células, el código genético que la define está influyendo en cómo responde al tratamiento. Pisos más arriba ha nacido Luis. Sus padres, sin saberlo, le han transmitido la vulnerabilidad genética que en un futuro quizás lo haga desarrollar diabetes, con la herencia de genes que aún no han sido identificados, porque son únicos de la población mexicana, y en los estudios internacionales los genes de la población mexicana poco han dejado huella. En el edificio contiguo, en la unidad de investigación, la Dra. Irene Granillo se pregunta si los estudios extranjeros pudieran ayudar a describir algunas variantes genéticas que hacen a nuestra población susceptible a un padecimiento psiquiátrico. Sin embargo, como mapas desdibujados, éstos no encajan con nuestra diversidad genética. Una vez más, el ADN no representado repercute en silencio en la salud del mexicano.

La arquitectura y origen de los rasgos que nos caracterizan pueden ser explicados a través del ADN. Hoy, debido al exorbitante crecimiento de disciplinas como la genómica, se han logrado hitos en la medicina que, apenas en el siglo pasado, eran inimaginables. Han aparecido terapias génicas para el cáncer, la ceguera, para enfermedades hematológicas, así como estrategias de prevención asombrosas. Sin embargo, estos beneficios aún no están disponibles para todos.

Un grito por la representatividad del sur global

Los beneficios del estudio del ADN dependen de la disponibilidad de la información generada. Para ejemplificar, los estudios de asociación de genoma completo (GWAS, por sus siglas en inglés) analizan el material genético de numerosos individuos con el fin de buscar variantes que influyen en la susceptibilidad de desarrollar enfermedades (cardiovasculares, metabólicas, cáncer, entre otras) o características específicas (como la altura), para después poner a disposición sus hallazgos. Sin embargo, poseen un sesgo impactante en cuanto a sus participantes se refiere. A pesar de que el primer estudio de este tipo fue publicado en 2005 y que para 2023 se acumularon 6680, menos del 0.5 % de los participantes de estos análisis pertenecen a la categoría latinoamericano/hispano no europeo. Por otro lado, a pesar de que los individuos con ascendencia europea representan apenas un cuarto del componente global, figuran alrededor del 90 % en los estudios. Esta tendencia hace que estos trabajos —así como otro tipo de análisis— sean poco representativos y útiles para la diversidad humana restante.

Lo anterior es alarmante pues la composición genética en Latinoamérica es compleja, desde las regiones del sur de Estados Unidos hasta la Patagonia argentina, debido a su particular historia y evolución. La simplificación categórica no hace justicia a la diversidad regional. Tan sólo en México, la ancestría genética es muy variada debido a la dinámica de nuestros pueblos originarios en conjunto con los eventos coloniales y poscoloniales. Al respecto existen muchos estudios, algunos coordinados por el Instituto Nacional de Medicina Genómica, que respaldan las diferentes ancestrías que componen las poblaciones de nuestro país, y que deben ser reconocidas para hacer medicina de precisión.

“Los mexicanos somos una población mestiza: una mezcla caucásica, europea, amerindia, incluso africana y asiática. Esto puede variar en función del lugar donde vivas y el origen de tu familia. Lo anterior genera una especie de mosaico genético importante”, menciona el Dr. José Elías García Ortiz, investigador del Centro de Investigación Biomédica de Occidente del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

La relevancia de los estudios dirigidos puede verse reflejada en un trabajo que impulsó la Iniciativa Slim en Medicina Genómica para las Américas, en donde se describió en 2014 que SLC16A11, un gen relacionado con el metabolismo, posee variantes que promueven la diabetes tipo 2. Según se observó, estas variantes son específicas para los mexicanos y latinoamericanos, y no habían sido reconocidas en ningún proyecto extranjero.

“Ningún estudio es extrapolable a todas las poblaciones, más aún cuando buscas analizar genes y sus variantes dentro del contexto de la enfermedad. Se requiere una mayor comprensión del fondo genético de la población para desarrollar terapias y estrategias de prevención”, comenta el Dr. García Ortiz.

Sobran esfuerzos, pero falta infraestructura

Entre los estudios recientes que buscan disminuir esta brecha encontramos al The Mexico City Prospective Study, en el cual se reclutaron alrededor de 150 000 personas entre 1998 y 2004, en Ciudad de México, para realizar análisis de secuenciación, información que incluso permite identificar variantes genéticas raras y específicas de la población, las cuales podrían asociarse a enfermedades.

“Las muestras provenientes del Mexico City Prospective Study estuvieron resguardadas durante varios años por la Universidad de Oxford. Sin embargo, en 2019 gracias a la colaboración multinacional, en donde participaron entidades como la UNAM y la empresa estadounidense Regeneron Genetics, se logró analizar y publicar sus datos en 2023”, explica la Dra. Claudia Gonzaga, investigadora principal del Laboratorio de Genómica Mendeliana y Salud de Precisión de la UNAM.

También en 2023 fue publicado el Mexican Biobank, que describió a 6057 personas provenientes de 898 zonas urbanas y rurales a lo largo de las 32 entidades del país. Entre otros datos, identificó factores genéticos y ambientales capaces de predecir condiciones corporales en mexicanos de manera más precisa que bases de datos del Reino Unido.

El Mexican Biobank es un gran repositorio y fue producto del arduo trabajo de entidades como el Cinvestav, la Universidad de Stanford, la Universidad de Oxford y la UNAM.

Por su parte encontramos al proyecto OriGen, del Tecnológico de Monterrey en colaboración con Regeneron Genetics, el cual busca secuenciar 100 000 genomas mexicanos de diecisiete ciudades a lo largo del país para el 2025. Una vez culminado, se pretende poner a disposición todos los resultados.

“La obtención de estos datos es increíble, no obstante, uno de los problemas que existen en los proyectos de genética y genómica de nuestro país y Latinoamérica es la falta de infraestructura que permita generar y analizar los datos provenientes de éstos dentro de la región, lo cual nos hace dependientes de centros en el extranjero”, explica la Dra. Gonzaga.

Gran cantidad de datos en empresas privadas mexicanas o extranjeras

En ocasiones, las muestras de ADN son enviadas al extranjero para ser analizadas debido a los altos costos o por la falta de infraestructura, lo que hace que los resultados queden en manos extranjeras al no existir normativas que permitan el acceso a esa información. En México, aunque tenemos institutos que poseen equipos y recursos humanos para analizar ADN, también existen empresas privadas que los realizan y que también conservan esta información.

La Dra. Claudia Gonzaga lo confirma: “Si bien estas personas obtienen sus resultados, los datos poblacionales de nuestro país, se mantienen en estos centros externos. Información que perdemos, ya que se queda en el extranjero”.

Además, el Dr. García Ortiz agrega que “esta información producida de población mexicana, para población mexicana y hecha por mexicanos son datos privados, por lo que no hay normas que permitan su disposición. Existen esfuerzos para poder acceder a ellos, pero están fraccionados. Actualmente, no hay una Red Mexicana de Biobancos que permita compartir los datos genómicos. Queda mucho por hacer desde el sector gubernamental para alcanzar estos objetivos”.

Sin embargo, el Dr. García Ortiz es realista, pues comparte que “existe aún un fuerte rezago en la infraestructura. Por ejemplo, para diagnóstico prenatal no invasivo, no existe ningún laboratorio en México que lo haga, por lo que todos estos estudios, y la información que derivan de ellos se van y permanecen en países como Estados Unidos, Alemania, España y China”. 

La unión latinoamericana

Hay países de la región, como Argentina, Brasil y Colombia, que han invertido capital científico para buscar su representación. La Red Latinoamericana de Genética Humana está fusionando esfuerzos para compartir datos genómicos, con aras en disminuir la brecha entre el norte global y la región.

La reducción de esta fisura en el futuro permitiría la identificación de variantes genéticas que, en nuestro país, nos hacen susceptibles a la obesidad, la hipertensión y la diabetes. Con tal información se lograría prevenir su desarrollo e incluso determinar medicamentos más adecuados con base en nuestros genes. Aunque también, es importante reconocer que la composición genética a lo largo del territorio es increíblemente diversa, por lo que un solo “genoma mexicano” resulta utópico, siendo así necesario el estudio exhaustivo del ADN de nuestro pueblo, sin dejar fuera a nadie.

En el porvenir podría ser que México, así como los de la región, puedan cosechar los frutos que trae la ciencia del ADN de forma equitativa y justa. Aunque queda mucho por hacer, existen grandes talentos y voces que permiten acercarnos a este panorama.

 

Erick Antonio Rojas Pacheco
Biólogo y estudiante de la Maestría en Ciencias Bioquímicas, ambos grados por la UNAM. Amante de la vida y sus procesos discretos. Entusiasta y promotor de la comunicación pública de la ciencia.

Nelly Toche
Maestra en periodismo sobre Políticas Públicas (CIDE) y licenciada en ciencias de la comunicación (UVM). Titular de la fuente de ciencia en El Economista y Colaboradora para Medscape en español. Cofundadora y presidenta de la Red Mexicana de Periodistas de Ciencia.

Referencias

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Un comentario en “El genoma de la población mexicana y la lucha por la representatividad

  1. Y todo esto para saber que cada ser humano es casi idéntico genómicamente y que las diferencias dependen del contexto evolutivo y que el estilo de vida hace la diferencia. El microbioma es más relevante en estos problemas que pretenden resolver con secuenciaciones masivas y haplotipos. Enfóquense en el uso irracional de antibióticos que suele hacer el mexicano y en su dieta a base de calorías basura. Ademas a destiempo, estos estudios hace años que se hacen y se sabe que aportan poco sustancialmente.
    Entender la regulación es el reto, no la secuencia. Eso lo saben bien, pero eso…eso «no vende».

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