La epigenética y los factores sociales

Ilustración: Patricio Betteo

Uno de los campos más prometedores e interesantes de la biología es la epigenética: el estudio de los cambios en la expresión génica que no alteran la secuencia del ADN, pero que pueden ser influenciados por elementos externos, como el estilo de vida y las condiciones ambientales.

Algunos estudios en el área de la epigenética sugieren que algunos factores de nuestro entorno social podrían influir en la expresión de nuestros genes. En este artículo exploraremos algunas ideas sobre la forma en que las circunstancias y los fenómenos sociales, como el estrés psicosocial o las adicciones, podrían afectar la epigenética; así como sus posibles implicaciones en la salud humana.

¿Qué es la epigenética?

La epigenética se define como el conjunto de procesos biológicos que regulan la actividad o expresión de los genes sin alterar la secuencia subyacente del ADN. Los principales mecanismos epigenéticos incluyen: la metilación del ácido—la adición de grupos metilo (CH3) a ciertas bases nitrogenadas del ADN, lo que puede silenciar o activar la expresión del gen implicado—; las modificaciones químicas de las proteínas llamadas histonas, sobre las que se enrolla el ADN, afectando su compactación y la accesibilidad de la maquinaria de expresión génica (transcripción) a las diferentes regiones del genoma; y la acción de moléculas de ARN no codificantes para proteínas, pero que participan en la regulación de la expresión genética. Éstos pueden modificar la expresión de los genes como resultado de una gran diversidad de estímulos, afectando procesos como el desarrollo, la respuesta al estrés y la susceptibilidad a enfermedades.

Estrés psicosocial

El estrés psicosocial es uno de los factores sociales más estudiados en la epigenética. Condiciones como la pobreza, discriminación o violencia pueden inducir cambios epigenéticos que afectan la salud a corto y largo plazo. Por ejemplo, existen estudios en humanos que demuestran que el estrés crónico puede alterar la metilación de los genes relacionados con el eje hipotalámico-hipofisario-adrenal (HHA), responsable de regular la respuesta al estrés.

Además, una investigación publicada en Nature Neuroscience en el año 2009, encontró que las personas expuestas a traumas en la infancia presentaron alteraciones epigenéticas en el gen NR3C1, que codifica al receptor de glucocorticoides, esencial para la modulación del estrés.

Las desigualdades socioeconómicas también tienen un impacto medible en la epigenética. Existen estudios que apuntan a cambios en los patrones de metilación del ADN en personas en situaciones de desventajas socioeconómicas, pues sus patrones de metilación son diferentes a los de individuos en entornos con mayor nivel socioeconómico. Estas diferencias están presentes en genes relacionados con la inflamación, el metabolismo y la función del sistema inmune. Por lo tanto, estos hallazgos sugieren que la exposición al estrés que generan las desventajas socioeconómicas podría aumentar la susceptibilidad de los individuos a desarrollar condiciones como la diabetes o las enfermedades cardiovasculares.

El racismo y otras formas de discriminación también podrían dejar huellas epigenéticas en el genoma. Una investigación realizada en mujeres afroamericanas, publicada en el año 2018, encontró que la experiencia de discriminación se correlacionaba con cambios en la metilación de genes asociados con la respuesta inflamatoria. Lo que podría contribuir a explicar las disparidades en salud observadas entre grupos étnicos y minorías.

Epigenética y trauma

El trauma emocional o psicológico es otro factor que podría inducir modificaciones en la metilación de genes asociados con el estrés, la regulación de emociones y la respuesta inflamatoria. Estos cambios pueden aumentar el riesgo de desarrollar trastornos psiquiátricos, como el de estrés postraumático (TEPT), la depresión y la ansiedad.

Existen investigaciones en animales y humanos que sugieren que las experiencias traumáticas de los padres pueden transmitirse a las siguientes generaciones a través de mecanismos epigenéticos. Los estudios con descendientes de sobrevivientes a traumas extremos han encontrado patrones epigenéticos particulares que explicarían, al menos en parte, la mayor vulnerabilidad de estas personas a padecer problemas de salud mental.

Además, un trabajo publicado en 2020 describió que el estrés materno durante el embarazo podría inducir cambios en la metilación del ADN del feto, afectando su desarrollo a largo plazo. Los autores de esa publicación demostraron que el estrés puede alterar la expresión de ciertos ARN no codificantes, que a su vez regulan genes implicados en la respuesta inmunitaria y el desarrollo neuronal.

Asimismo, ciertas investigaciones apuntan a que la epigenética también influiría en la mayor resiliencia y capacidad de lidiar con el estrés que poseen algunos individuos. Es posible que los factores protectores, como el apoyo social y las experiencias positivas, podrían contrarrestar los efectos negativos del trauma y el estrés en la expresión genética.

Epigenética y adicciones

El consumo o exposición a drogas y sustancias adictivas puede provocar cambios epigenéticos en el cerebro, alterando el patrón de metilación y expresión de genes asociados con el sistema de recompensa, el estrés y la plasticidad neuronal. Estos cambios pueden contribuir a la sensibilización a las drogas y a la gran dificultad que implica superar la adicción. Además, el estrés crónico, que a menudo coexiste con el uso de sustancias, es un factor de riesgo relevante para el desarrollo de adicciones. A su vez, podría inducir modificaciones epigenéticas en genes relacionados con la respuesta al estrés, los cuales podrían aumentar la vulnerabilidad a la dependencia y dificultar la recuperación. Entre los pocos estudios existentes que han reportado estas evidencias, se cuentan al menos dos publicados en 2011 y 2014.

Intersección con las ciencias sociales y la salud pública

La comprensión de cómo los factores sociales influyen en la epigenética tiene implicaciones significativas para la salud pública. Las interacciones reportadas destacan la necesidad e importancia de abordar las desigualdades sociales no sólo como un problema de acceso a recursos, sino también como parte de las estrategias de prevención de problemas de salud. Por ejemplo, a través de intervenciones que reduzcan el estrés psicosocial y ayuden a mitigar cambios epigenéticos asociados con la susceptibilidad a enfermedades crónicas.

Desde la perspectiva de las ciencias sociales, los hallazgos epigenéticos aportan evidencia sobre cómo las estructuras sociales, por ejemplo la pobreza y el racismo, no sólo determinan el acceso a recursos, sino también afectan los procesos biológicos fundamentales para la salud. Este conocimiento refuerza la necesidad de enfoques interdisciplinarios que integren la biología con la sociología y economía para diseñar estrategias que promuevan el bienestar en general.

Consideraciones éticas

El hecho de que existan investigaciones que sugieren un posible impacto de factores sociales en la epigenética plantea preguntas éticas. Un punto crucial es evitar que estos hallazgos se interpreten y utilicen para reforzar narrativas deterministas o estigmatizantes hacia ciertos grupos vulnerables. Asimismo, surge la interrogante sobre cómo emplear los biomarcadores epigenéticos para facilitar intervenciones tempranas, sin sacrificar la privacidad de los individuos ni caer en la discriminación. Por lo tanto, es imperativo establecer marcos regulatorios que garanticen el uso equitativo y respetuoso de esta información.

Perspectivas y conclusiones

Asimismo, la posibilidad de un vínculo entre factores sociales y cambios epigenéticos resalta la importancia de abordar no sólo los determinantes biológicos de la salud, junto con los del ámbito social. Además, es importante considerar la evidencia actual sobre las posibles influencias de factores sociales sobre las marcas epigenéticas. Las cuales son dinámicas y cambiantes en función de las condiciones del entorno, que también son fluctuantes. Por lo tanto, las marcas epigenéticas de una persona no determinan su salud futura.

Además, se debe resaltar que los resultados presentados por los estudios sobre epigenética y estrés psicosocial o trauma son controversiales. Los trabajos de este tipo son escasos, cuentan con un tamaño muestral pequeño, han faltado en incluir poblaciones y etnias diversas, además de que ha sido difícil lograr reproducibilidad de la evidencia entre diferentes estudios.

La evidencia sobre los cambios epigenéticos a lo largo de la vida de una persona es robusta, en especial cuando ocurre en respuesta a factores como la alimentación. Sin embargo, hablar de herencia de las marcas o cambios epigenéticos es controversial, ya que la evidencia sigue siendo inconsistente entre diferentes investigaciones.

Actualmente, la epigenética está transformando nuestra comprensión de cómo los factores sociales podrían influir en la biología humana, al revelar los mecanismos por los cuales el entorno social podría participar en la modulación de la expresión genética.

Si en un futuro la evidencia científica refuerza la posible relación entre los factores sociales y la epigenética, la integración de estos conocimientos representaría una gran oportunidad para diseñar políticas de salud pública desde un enfoque interdisciplinario. Una perspectiva que podría contribuir a construir sociedades más equitativas y saludables.

Issis Abril Pérez Alvarado

Maestra en Ciencias Biológicas por la UNAM, estudia el cáncer y se especializa en medicina personalizada y salud de precisión. Entusiasta de la divulgación de la ciencia, lo inter y multidisciplinario.

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