Los escarabajos estercoleros reciben apodos descriptivos poco honrosos como rodacacas, mierderos o peloteros. También llevan sobrenombres que festejan sus faenas: biorecicladores e ingenieros de ecosistemas. Estos animales de pequeñas y elegantes armaduras hacen cosas tan valiosas para la sucesión de los suelos que su ausencia en los paisajes alienta el desastre: cuando su población desaparece, la infertilidad de la tierra es inminente.

Una porción de estiércol es un sitio muy valioso para estos insectos, es donde conocen a su pareja, es una incubadora de bebés y un manjar familiar. Sería bastante excesivo decir que el ciclo biológico de los escarabajos estercoleros es una vida de mierda, ya que es injusto reducir así a una especie que, al manipular de forma constante el estiércol, integra carbono, nitrógeno y minerales a los suelos. Con ello, los fertiliza de manera natural, incrementa su permeabilidad y evita que estos químicos se acumulen en el ambiente, donde contribuyen el cambio climático.
Los escarabajos llevan más tiempo sobre la Tierra que nuestra especie, pues la habitan desde hace 65 mil millones de años y nosotros desde hace menos de 350 mil años. Sin embargo, bastaron los pocos miles de años de nuestra agricultura y ganadería en sus versiones intensivas e insostenibles para complicar la existencia de estos coleópteros.
Con las lluvias, los biorecicladores emergen de sus nidos subterráneos. Una vez en la superficie, buscan alimentos ricos en nitrógeno, característica destacable del excremento. Algunas especies de escarabajos modelan su “plato fuerte” en forma de bolitas para facilitar su transporte. Otras cortan una porción que ruedan dentro de un túnel, y unas más cavan dentro de él una habitación. Pero, sin importar cómo se relacionan con el excremento, cada escena es un acto de regeneración para el suelo. Al mover los desechos de otros, estos animales estimulan y facilitan el trabajo de las bacterias responsables de la fijación, nitrificación y mineralización del nitrógeno.
El nitrógeno es clave para la vida, un requisito indispensable para estructurar aminoácidos y bases nitrogenadas, que se usan en la síntesis de proteínas y en la formación de ácidos nucleicos, estos últimos conforman al ADN y al ARN. De hecho, se han detectado muchos aminoácidos en las bolas de cría de estos coprófagos, mismos que se acumulan luego de la fijación de nitrógeno gaseoso por parte de microorganismos en el tracto digestivo de sus larvas.
Las plantas adquieren el nitrógeno por sus raíces gracias a organismos microscópicos y lo usan para la producción de clorofila y paredes celulares, dos requisitos indispensables para la fotosíntesis. Luego, las plantas son digeridas por animales quienes, a través de su excremento o su muerte, terminan por regresar el nitrógeno al ambiente, mismo que cuando se reincorpora de manera correcta al suelo, puede ser descompuesto de nuevo por microorganismos y vuelve a estar disponible para las plantas. Por eso es que estos pequeños escarabajos estercoleros son tan importantes para el ciclo de la vida.
Pero en los contextos de ganadería intensiva donde las poblaciones de escarabajos estercoleros cada día son menores, se rompe el ciclo: el nitrógeno no regresa al suelo y por lo tanto se queda en el aire, donde las plantas no pueden acceder a él.
Las actividades del escarabajo coprófago inyectan al suelo nutrimentos, como potasio, fósforo, calcio y magnesio; también mejoran la retención e infiltración del agua al aumentar su porosidad, lo cual evita inundaciones y favorece la estabilidad climática. Sin las labores bajo tierra de estos insectos, los gases de efecto invernadero aumentan, pues cuando el material orgánico se diseca sobre el piso, éste emite CO2. Y no olvidemos que cuando el nitrógeno se queda en el aire genera otro poderoso contaminante: óxidos de nitrógeno.
Diversos estudios han mostrado el problema al que nos enfrentaremos sin escarabajos. Hace unos años, una investigación realizada en Veracruz indicó que 5 millones de bovinos representaban 125 millones de kilogramos de estiércol al día. Del total, los escarabajos reincorporan al suelo el 90 % en tres días, sin ellos este proceso tomaría meses para lograrse.
Sin embargo, un mundo sin estos paisajistas de lo minúsculo parece un futuro cada vez más cercano, pues sus poblaciones se encuentran en declive. Estamos pasando por una extinción global de insectos, entre ellos se encuentran los escarabajos, también las libélulas, los saltamontes y las mariposas. Se calcula que en las últimas cuatro décadas se ha reducido su población en un 55 %.
Además, la remoción eficiente de estiércol sólo sucede cuando se cuenta con una comunidad diversa de escarabajos, situación que varía dependiendo de las temporadas de lluvias y sequía, pero debido a la perturbación de los ecosistemas ocasionada por los seres humanos esto ha afectado gravemente a la comunidad de estos biorecicladores. En parte, porque la deforestación es común en el contexto de la ganadería intensiva y esto crea escenarios de poca humedad y temperaturas e intensidades lumínicas mayores, situaciones a las que estos insectos son vulnerables.
Las sequías, fertilizantes y pesticidas son otros de sus peores enemigos. Con menos escarabajos hay menos movilidad del excremento y el exceso de éste suele secarse sobre el suelo y queda momificado. Éste es un escenario inhabitable para los escarabajos y muy favorable para que proliferen moscas y larvas, lo que puede enfermar a otras especies.
Felipe Barragán, investigador mexicano que trabaja en la división de Ciencias Ambientales del Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (IPICYT), cuenta que en la década de los años setenta, investigadores de Texas optaron por migrar escarabajos desde África para contrarrestar la pérdida en el estado norteamericano.
Pero, señaló el científico del IPICYT, que este tipo de remediación debe contemplarse después de hacer todo lo posible por cuidar las poblaciones actuales y, aunque en algunos sitios con actividades intensivas de manejo ganadero no han encontrado escarabajos, por ahora, la crianza de estos insectos es evaluada por diversos grupos, aunque no para todas las especies, por lo que queda pendiente identificar si esto podría sustituir el proceso natural.
Y, dado que las actividades ganaderas tienen una importancia económica fuerte, para ponerlo en perspectiva el 45 % de la cobertura terrestre está dedicada a esta actividad, el investigador Felipe Barragán destaca que es elemental un trabajo coordinado con enfoque socioeconómico entre productores, ciencia y gobierno para socializar los hallazgos respecto a cómo la intensidad del pastoreo afecta el ciclo de nutrientes y modifica la labor de los escarabajos.
Por ello, en paisajes ganaderos como los de San Luis Potosí, Felipe Barragán e investigadores del IPICYT han evaluado cómo el crecimiento de la ganadería impacta al entorno. Uno de sus análisis aborda cómo diferentes manejos de pastizales modifican los efectos beneficiosos de los escarabajos. Este estudio se realizó en ranchos cuya actividad ganadera puede clasificarse en tres zonas. Una de ellas tiene pastizal inducido, es decir pasto sembrado por productores para el ganado en sitios donde la vegetación original fue reemplazada; otra es con vegetación nativa, pero que los ganaderos seleccionan, llamada zona con manejo; y por último está el área con interacción, pero sin manejo por parte de los ganaderos, ello se denomina zona sin manejo.
De las tres zonas mencionadas tomaron muestras de tierra y estiércol que analizaron para conocer la cantidad de nitrógeno, fósforo y materia orgánica antes de dejarlos en macetas separadas y colocar a cada uno la misma cantidad de escarabajos Canthon humectus. Luego, dejaron que éstos hicieran su trabajo y, al volver a medir los mismos elementos, encontraron que la actividad de los escarabajos mejoró los suelos, que las plantas crecieron y la función del escarabajo pelotero cambia con la intensidad del manejo de los pastizales.
En otras investigaciones sobre sistemas ganaderos ha destacado el problema que causa la ivermectina. Felipe Barragán indicó que esta se administra para desparasitar animales, pero que de la cantidad total que se les da sólo aprovechan el 50 % y el resto lo defecan, razón por la que impacta en la vida de insectos y otros organismos.
Este desparasitante reduce la cantidad de crías de los pequeños ingenieros de ecosistemas o produce esterilidad en sus hijos, lo que reduce sus poblaciones. Además, cuando no los mata, su toxicidad afecta su capacidad motora, sí, ese movimiento que tanto les festejamos.
Como las altas temperaturas complican la salida de los escarabajos de sus mundos subterráneos, una propuesta para mejorar sus poblaciones es tener cercos vivos —árboles y arbustos en los alrededores de los potreros— o dejar árboles aislados dentro del potrero, dos situaciones que han demostrado estar asociadas con la presencia de más especies de escarabajos. Dichas estrategias son conocidas como sistemas silvopastoriles.
El investigador Felipe Barragán indicó que en este sentido también es viable pensar en “la rotación de ganado, dejar el ganado en un área y luego dejar descansar la zona al mover el ganado a otra e irlo moviendo constantemente, lo cual ayudaría porque los escarabajos requieren un suelo blando para que emerjan nuevos organismos”, algo que se dificulta cuando el ganado compacta el suelo de forma constante.
En el antiguo Egipto, cuando la atención al entorno natural era la fuente principal de información para interpretar al mundo, los escarabajos eran considerados sagrados, quizá porque al observar de cerca su ciclo biológico encontraron muchas resonancias con su mitología.
Para la cosmología egipcia, todos los días el Sol sale del horizonte luego de ser empujado por un enorme escarabajo, igual que estos hacen con su pelota en las arenas del desierto. Hoy es el conocimiento científico y no la religión la que le aporta dimensión a la vida de los pequeños insectos, pero su movimiento tan característico sigue siendo tan importante para la Tierra como en el antiguo Egipto.
Geraldine Castro
Periodista de ciencia y cultura, integrante de la Red Mexicana de Periodistas de Ciencia (RedMPC)
Referencias
Cruz, R. M., Martínez, I., López-Collado, J., Vargas-Mendoza, M., González-Hernández, H., y Platas-Rosado, D. E. “Degradación del estiércol vacuno por escarabajos estercoleros en un pastizal tropical de Veracruz”, Revista Colombiana de Entomología, 38, 2012.
Piera, F. M. Escarabajos sagrados, 1997.
Chamorro-Florescano, I. A. “Diversidad del paisaje y remoción del estiércol por escarabajos coprófagos en pastizales del norte de Veracruz”, Rev. Mex. Biodiv. vol.91.
Lumaret, J. P., Martínez M., I. “El impacto de productos veterinarios sobre insectos coprófagos: consecuencias sobre la degradación del estiércol en pastizales”, Acta Zool. Mex, vol.21 no.3 Xalapa, 2005.