Prueba y error: el camino a Marte persevera

Es un hecho que nuestro planeta no está solo en el universo. Tan sólo en el Sistema Solar hay ocho planetas más que lo acompañan y nuestros intentos por tratar de comprenderlos, al parecer, no tienen límites. No obstante, uno de ellos ha llamado la atención de la creatividad humana al grado de escribir relatos como las Crónicas marcianas (1950); novelas como Marte rojo (1992), Marte verde (1993), Marte azul (1996); canciones como “Life on Mars?”; y películas como The Martian (2015), todas inspiradas en el planeta rojo y sus misterios. Por supuesto, esto no es de extrañar, ya que Marte es el planeta más cercano a la Tierra y, por lo tanto, observarlo ha sido relativamente más sencillo que al resto.

Ilustración: Izak Peón

El interés por conocerlo mejor se remonta al siglo XIX, específicamente al año de 1867, cuando el astrónomo italiano Giovanni Schiaparelli realizó las observaciones más detalladas de la superficie marciana hasta esa fecha y reportó haber observado formas que se asemejan a las huellas originadas por la presencia de canales de agua. Esto trajo consigo una polémica, provocada principalmente por la traducción de su trabajo al inglés, ya que Schiaparelli utiliza la palabra italiana canali, misma que fue traducida como canal en lugar de channel, lo que supuso la presencia de canales de agua que no fueron formados de manera natural, sino que pudieron haber sido construidos por alguna forma de vida inteligente en el pasado marciano. La búsqueda de vida en nuestro planeta vecino no es la única razón para estudiarlo. Al ser la segunda superficie más cercana que tenemos, después de la Luna, Marte es el destino más accesible para poder realizar exploraciones no tripuladas y, tal vez en un futuro cercano, exploraciones tripuladas.

A pesar de esto, no ha sido nada sencillo acercarse al planeta rojo. Hasta el momento ha habido alrededor de cuarenta intentos de enviar misiones a Marte, de los que más de la mitad han fracasado. Los primeros asomos por fijar un rumbo marciano fueron realizados por la Unión Soviética, mediante el programa Mars, a inicios de la década de 1960. Con ese propósito en mente fueron lanzadas al menos siete sondas en aquellos años. Todas ellas fracasaron. Ya sea porque las naves explotaron en pleno lanzamiento, porque se destruyeron cuando tomaban camino o simplemente no consiguieron sobrepasar la órbita de la Tierra, ninguna se acercó a su objetivo.

Simultáneamente, otro conjunto de misiones se estaba llevando a cabo por parte de la NASA. Su nombre era el programa Mariner, el cual tenía como objetivo explorar, por primera vez, los planetas Mercurio, Venus y Marte. Este programa tuvo un total de diez misiones realizadas, de las cuales  tres fracasaron antes de siquiera abandonar nuestro planeta. Con respecto a Marte, fue en 1962 que la misión Mariner 4 se acercó a casi 10,000 kilómetros de él, y fue así como le pudieron  tomar las primeras fotos de la historia. Posteriormente, en 1969, las misiones Mariner 6 y 7 mejoraron la hazaña de su antecesora, ya que llegaron a estar a 3400 kilómetros de la superficie y le tomaron un total de 143 fotos. Esta información representó un panorama distinto del que se había conseguido con la Mariner 4, puesto que las fotos tomadas en 1962 fueron de baja calidad, sólo mostraban cráteres de impacto y abarcaron un pequeño porcentaje de terreno, por lo que la impresión que se tenía de Marte en aquellos años era la de un planeta con características muy similares a las de la Luna.

Las imágenes transmitidas por las misiones Mariner 6 y 7 incrementaron la curiosidad de las y los investigadores, ya que proporcionaron paisajes marcianos con zonas distintas a todo lo visto anteriormente: había zonas desprovistas de cráteres y zonas de hundimiento, similares a las huellas de erosión kárstica en la Tierra por la disolución de roca caliza; encontraron volcanes que habían estado activos alguna vez en el planeta; observaron que la escarcha detectada estacionalmente en los polos estaba hecha de dióxido de carbono y que las placas enormes indican una actividad tectónica considerable en el pasado. Además, se midió la presión atmosférica, que es inferior al 1% de la presión terrestre a nivel del mar. Esto motivaría la planeación de dos misiones que tendrían importantes consecuencias en el futuro de la exploración de nuestro vecino.

El éxito del programaMars tuvo que esperar hasta el año de 1971, cuando las misiones Mars 2 y Mars 3 fueron las primeras en entrar en la órbita marciana. Además, la Mars 3 consiguió lanzar un módulo de amartizaje, aunque no con mucho éxito, ya que éste sólo consiguió funcionar durante veinte segundos, debido a una fuerte tormenta de polvo que había en la región. Ese mismo año, la misión Mariner 9 también consiguió entrar en la órbita de Marte, cartografiando el 85 % de la superficie, un objetivo que heredó de la fallida misión Mariner 8. También transmitió las primeras vistas detalladas del Monte Olimpo (el volcán más grande del sistema solar), un sistema de cañones que empequeñece el Gran Cañón y las lunas marcianas Fobos y Deimos.

Mientras tanto, el programa Mars seguía en marcha. Cuatro misiones soviéticas fueron lanzadas en 1973. Las Mars 4 y 5 fueron diseñadas como orbitadores, mientras que Mars 6 y 7tenían como objetivo lanzar módulos de amartizaje sobre la superficie del planeta. Mars 5 entró en órbita alrededor del planeta rojo el 12 de febrero de 1974, devolviendo imágenes y datos durante no más de diez días. La sonda Mars 6 entró en la atmósfera y devolvió unos 150 segundos de datos durante el descenso. Sin embargo, el módulo de amartizaje falló justo antes de tocar el suelo. Las otras dos naves fracasaron en su intento por alcanzar la órbita del planeta. Mars 4 experimentó una falla en el motor que hizo que perdiera su rumbo y entrara en la órbita solar. Voló más allá de Marte, a una distancia de 2200 kilómetros y devolvió algunas imágenes y datos. Mars 7 pasó por alto el planeta  y también entró en órbita solar.

La popularización de las exploraciones de Marte creció gracias a las misiones Viking, inspiradas por los descubrimientos proporcionados por las Mariner 6 y 7. Viking 1 fue lanzada en 1975 por la NASA. En esta expedición se colocó un orbitador y amartizó en 1976 en la región marciana conocida como Chryse Planitia, seguida de la Viking 2. Ambas misiones fueron las primeras en sostener un descenso en otro planeta del Sistema Solar. Si bien el principal objetivo de las misiones Viking era determinar si había vida en Marte, la información que recabaron mitigó prácticamente toda posibilidad en ese momento. Los dos módulos de amartizaje monitorearon continuamente el clima y encontraron que éste era excepcionalmente severo y limitaba la posibilidad de vida. Además, el suelo cerca de los sitios de bajada estaba completamente erosionado. Al parecer, Marte se esteriliza automáticamente debido a la combinación de radiación solar ultravioleta que satura la superficie, la extrema sequedad del suelo y su naturaleza oxidante, lo que impediría la formación de organismos vivos en la superficie marciana.

En conjunto, estos resultados llevaron al abandono de la exploración de Marte durante más de dos décadas, en las que sólo se produjeron intentos fallidos o logros parciales.

En julio de 1988 fueron lanzadas las misiones Phobos 1 y 2, en un audaz esfuerzo por seguir conociendo Marte y su pequeña luna, Fobos. Esta fue una de las misiones planetarias más innovadoras, que involucró el primer alunizaje y la primera investigación científica en la luna de otro planeta. Se cree que Fobos y Deimos son asteroides capturados por la órbita del planeta, por lo que los equipos de investigación estaban interesados ​​en saber cómo se formaron y qué podría revelar eso sobre la creación del sistema solar.

Desafortunadamente Phobos 1 se perdió el 2 de septiembre de 1988, cuando un controlador envió el comando incorrecto a la computadora de la nave espacial, se desorientó y perdió su mirada al Sol. Las celdas solares no pudieron funcionar correctamente y la sonda perdió energía. Phobos 2 entró en la órbita marciana el 30 de enero de 1989 y comenzó a hacer observaciones de Marte y Fobos, pero falló después de desviarse 800 kilómetros.

Para 1996, Mars Global Surveyor se convirtió en la primera misión exitosa al planeta rojo en dos décadas. La misión estudió la mayor parte de la superficie, la atmósfera y el interior de Marte, encontró que posee patrones climáticos muy repetitivos. Un año más tarde, Sojourner se convertiría en el primer robot con ruedas en explorar el relieve marciano, tarea que realizó durante semanas, analizando rocas y cautivando al público en general.

No fue la única misión que se robó los suspiros de la gente. En 2004 aterrizaron los robots Spirit y Opportunity, con la encomienda de conocer mejor la historia del agua en Marte.Las observaciones que realizaron permitieron concluir que alguna vez hubo lagos y ríos marcianos, tanto en la superficie como subterráneos. Curiosity, el robot más grande en Marte, fue lanzado en 2011 buscando saber si este planeta alguna vez tuvo las condiciones ambientales adecuadas para sustentar pequeñas formas de vida. Hasta la fecha, el robot ha encontrado evidencia química y mineral de ambientes habitables en el pasado de Marte. Curiosity continúa explorando el registro de rocas de una época en que pudo haber sido el hogar de vida microbiana.

A pesar de todos estos intentos, fallidos y exitosos, lo que sabemos sobre nuestro vecino sigue siendo poco y nuestra curiosidad crece con cada misión. Aun conociendo las dificultades que representa la exploración de otros planetas, parece que el ímpetu persevera. Tal vez sea tan grande nuestro deseo por conocer otros lugares lo que ha llevado a que, en 2020, se hayan enviado a Marte tres misiones de diferentes países: Hope, la primera misión enviada por Emiratos Árabes Unidos, estudiará a fondo la composición de la atmósfera para comprender mejor cómo el planeta perdió gran parte de ella y de su agua; Tianwen-1, la primera misión China para explorar Marte, buscará recabar información de la topografía marciana, características y composición del suelo y atmósfera, y Perseverance, la misión de la NASA que continuará con los intentos de saber si alguna vez hubo vida en aquel planeta.

 

Victor Alí Mancilla Gaytán
Pasante de Biología en la UNAM y entusiasta de los datos curiosos.

 

Referencias

Douglas M. Messier. The Soviet/Russian Mars Program. Recuperado el 3 de mayo de 2021 de National Science Teachers Association.

Historia de la exploración de Marte. Recuperado el 3 de mayo de 2021 de de ESA.

Mariner 6. Recuperado el 3 de mayo de 2021.

Mars 2020 Mission Overview. Recuperado el 3 de mayo de 2021.

Mars Global Surveyor. Recuperado el 3 de mayo de 2021.

El Perseverance llega a Marte: por qué 3 misiones de tres países diferentes llegaron al planeta rojo casi al mismo tiempo. Recuperado el 3 de mayo de 2021.

Sheehan, W. “Giovanni Schiaparelli: Visions of a colour blind astronomer”, Journal of the British Astronomical Association, 107, 11-15, Reino Unido, 1997.

The two-part Viking spacecraft began to unlock the secrets of Mars and fueled public enthusiasm for planetary exploration. Recuperado el 3 de mayo de 2021 de Smithsonian National Air and Space Museum.

Why go to Mars?. Recuperado el 3 de mayo de 2021.

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Publicado en: Métodos