¿Todas las lombrices son iguales?

“Hijito, ¿y no me voy a contagiar?”, me preguntó mi abuela preocupada cuando le platiqué que la familia empezaría a hacer compostaje con lombrices (o lombricompostaje). Esta duda me generó otra: ¿las lombrices que viven en el suelo son las mismas que nos causan malestares en el estómago y que otros venden como magia que adelgaza? La respuesta es no.

No culpo a mi abuelita por estar preocupada, pues “lombriz” es el nombre común para referirse a un amplio número de animales diferentes, incluidos parásitos intestinales. Sin embargo, no todas las lombrices son parásitos. Imaginemos un consultorio de lombrices y a una recepcionista que llama a consulta a la Señora Lombriz. En ese momento se levantarían varias de su silla: la Sra. Intestinal, la Sra. Solitaria y las señoras De tierra. Todas comparten nombre, pero sus diferencias van más allá de su apellido.

Empecemos con las que le preocupan a mi abuelita: la Señora Intestinal y la Señora Solitaria. La primera tiene más de un nombre formal, como Enterobius vermicularis y Ascaris lumbricoides. Ambos son nematodos (o “gusanos redondos”), que les encanta vivir en nuestro intestino, como larva o adulto: al menos mil millones de personas tienen larvas de E. vermicularis y 500 millones tienen adultos de A. lumbricoides. Los dos son bastante comunes en niños, adultos que conviven con niños, y gente que no se lava las manos después de ir al baño, ¿por qué?

Usemos como ejemplo a E. vermicularis. Estos animales ponen “huevos”, por alguna razón perversa, en la zona perianal (alrededor del ano) de los humanos. Y cuando una persona infectada se rasca en esa zona, estos huevos se ubican en sus uñas y, si no se lava las manos, pueden transferirse a una gran variedad de lugares. Alguien puede tocar algo contaminado y, al momento de llevar su mano a la boca, infectarse. Lo anterior puede evitarse con facilidad lavándose las manos y limpiando bien todo lo que toque un niño.

Por otro lado, la Sra Solitaria se llama Taenia solium o tenia. A diferencia de los anteriores, este es un platelminto o “gusano plano”, que le gusta alimentarse directamente del intestino de otros animales (incluidos nosotros), aunque no tienen boca. ¿Dónde las encontramos? Podemos ubicar sus huevos en excremento contaminado, y pueden ser ingeridos en alimentos o agua con estas excretas: de estos emergen larvas que se enquistan en los músculos y en el sistema nervioso, a lo que se le llama cisticercosis y neurocisticercosis, respectivamente.

El consumo de cerdo previamente infectado (con quistes), crudo o poco cocido, es otra vía común de contagio de este parásito: así es como llega a nuestro intestino y nos da teniasis, una enfermedad diferente a las dos anteriores. Quizá esta sea la razón por la que en la antigua Grecia consideraban a los cerdos impuros y en el Corán se prohíbe su consumo.

Ahora hablemos de las que más nos interesan: las señoras De tierra. Iniciemos con el punto más importante: no son parásitos de humanos. Esto debería ser suficiente para tener tranquila a mi abuelita, pero me gustaría que las aprecie tanto como a sus perros y loros.

Las lombrices de tierra son anélidos (“gusanos anillados o segmentados”) e incluyen a un amplio grupo de animales, algunos ejemplos son Eisenia foetida (la más famosa), Lumbricus rubellus, Dendrolus rubidis, por mencionar algunos. Éstas viven en el suelo cavando túneles (galerías) que le aportan estabilidad y porosidad: además, crean un buen ambiente para los invertebrados y microorganismos con los que conviven. Se alimentan de materia orgánica (MO) y sus excretas están llenas de nutrimentos, enzimas, hormonas y otras sustancias, por la participación de microorganismos, que contribuyen a la fertilidad de los suelos. Por todo lo anterior, se les asocia con el apodo de “ingenieras del suelo”.

Genial, entonces, con mis cáscaras de plátano y un puñado de lombrices de mi jardín, puedo generar mi propio abono, ¿no? Tal vez, pero falta hacer algunas precisiones.

Según ciertos rasgos ecológicos (como alimentación y hábitos), las lombrices de tierra se pueden clasificar en tres categorías: anécicas, endogeas y epigeas. Las anécicas viven en galerías verticales y tienen hábitos de estudiante universitario: emergen a la superficie en la noche para comer y regresan a su “cueva” con su cena (en su caso hojarasca y MO en descomposición). Las endogeas viven más profundo y comen suelo, junto con MO asociada. Por última, las epigeas viven en la parte más superficial del suelo y se alimentan de MO en descomposición; además, tienen altas tasas reproductivas y metabólicas: también como un universitario. Esto, adicionado con su capacidad de tolerar los golpes de la vida (condiciones ambientales variables), las vuelve ideales para el lombricompostaje; por ello, también se les llama “lombrices composteras”. Ahora, ¿qué es el lombricompostaje? 

El lombricompostaje es la “crianza” controlada de lombrices composteras con el fin de acelerar el proceso de transformación de nuestros residuos orgánicos (RO) en descomposición, en un biofertilizante (lombricomposta). ¿Para qué? ¿Por qué quiero que mi abuelita y familia hagan esto? La realidad es que generamos una gran cantidad de residuos orgánicos, casi la mitad de nuestros residuos son de este tipo. Otra realidad es que su manejo y disposición final, al menos en México, deja mucho que desear: menos del 10 % de los RO son aprovechados de alguna manera. Esto trae consigo un gran número de consecuencias negativas que podría enlistar, toda una serenata de desgracias, pero mejor les cuento los beneficios que tiene a pequeña y gran escala el manejo correcto de nuestros RO, con una práctica tan sencilla como el lombricompostaje.

Una vez puesta en marcha, y con las lombrices composteras encarreradas, el lector no tendrá que comprar tierra negra (o tierra de monte, otro gran problema) en viveros, pues la lombricomposta generada será mejor para las plantas y ya no se contribuirá al robo de tierra de bosques.

Derivado de ello, el lector podrá comenzar su huertito de hortalizas: basta de consumir jitomates llenos de biocidas. Además, podrá reducir su huella de carbono, pues los microorganismos en la lombricomposta captan carbono. Y también evitará que los RO sigan contaminando los mantos acuíferos. Lo mejor de todo: ya se tendrá un uso para el corazón de las manzanas.

Entonces, podemos rescatar cinco puntos clave: 1) hay muchos animales que responden al nombre lombriz; 2) la solitaria y la intestinal aman y odian nuestro intestino; 3) las lombrices de tierra pueden ser de tres tipos; 4) el lombricompostaje es una gran alternativa para el tratamiento de nuestros residuos orgánicos; 5) no, abuelita, no te vas a contagiar.

César Eduardo Figueroa Gómez

Biólogo interesado en la comunicación pública de la ciencia y la educación ambiental

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: Cuestiones